Disminuye la huella de carbono usando energía solar

Disminuye la huella de carbono usando energía solar

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En la actualidad el término “Huella de Carbono” ha cobrado mucha fuerza y relevancia, y aunque es fácilmente relacionado con temas ambientales, es importante tener claro su significado y crear conciencia sobre las acciones que podemos emprender para contribuir a un futuro más sostenible.

 

Antes de analizar qué es la Huella de Carbono, es importante tener claridad sobre los gases de efecto invernadero (GEI) y sus consecuencias. Los GEI son aquellos gases que se acumulan en la atmósfera de la Tierra y que absorben la energía infrarroja del Sol. Algunos son emitidos de forma natural y otros, por el contrario, son resultado de las actividades humanas. Las altas concentraciones de estos gases radiativamente activos son la principal causa de lo que conocemos como Forzamiento Radiativo positivo, es decir, la diferencia entre la radiación solar que absorbe la Tierra y la que libera de vuelta a la atmósfera. En términos más sencillos significa que la Tierra recibe más energía de la luz solar que la que irradia al espacio, causando un aumento en las temperaturas a nivel mundial. Así podemos ver cómo el aumento de la emisión de GEI tiene una relación directa con el calentamiento global.

 

Según datos de la Organización Meteorológica Mundial, el Dióxido de Carbono (CO2), que en su mayoría es producido por la actividad humana, ha contribuido con el 80% del incremento del forzamiento radiativo. Además éste es el GEI de impacto más penetrante ya que permanece en la atmósfera por cientos de años e incluso más tiempo en los océanos. Los siguientes GEI más importantes por su permanencia en la atmósfera y el daño que provocan en altas cantidades son el metano y el óxido nitroso. Desde 1990 hasta 2019, estos GEI han provocado un aumento del 43%.

 

Entonces, la Huella de Carbono es una medida o indicador que busca cuantificar el conjunto de emisiones de Gases Efecto Invernadero producidas, directa o indirectamente, por personas, organizaciones, productos, eventos o regiones geográficas. De esta manera podemos cuantificar el impacto que nuestras actividades provocan en el cambio climático.

La Huella de Carbono se ha convertido en una útil herramienta de gestión para conocer las conductas o acciones que están contribuyendo a aumentar nuestras emisiones, cómo podemos mejorarlas y realizar un uso más eficiente de los recursos. Además, esta huella ha sido esencial para la implementación de medidas locales, regionales e internacionales; por ejemplo, el Acuerdo de Paris que entró en vigor en 2016 y fue desarrollado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).En esencia, este acuerdo pretende intensificar acciones e inversiones para reducir las emisiones de GEI a nivel mundial.

 

 

 

¿Cómo puedo disminuir mi Huella de Carbono?

Sabemos que con pequeñas acciones cotidianas podemos contribuir a la disminución de esta medida. Sin embargo, hoy queremos contarte porqué las tecnologías de energía solar (energía fotovoltaica, la energía solar de concentración y la energía térmica solar) representan una de las formas de generación de electricidad más limpias en la actualidad.

 

La energía solar, en general, no produce emisiones mientras se genera y los estudios han demostrado claramente que la huella de carbono durante su ciclo de vida es inferior a la de los combustibles fósiles como el petróleo, carbón y gas natural.

 

Como consecuencia, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del ciclo biológico relativas a la energía fotovoltaica se sitúan actualmente entre 25 y 32 g/kWh. Comparativamente, una central eléctrica de ciclo combinado alimentada por gas emite unos 400 g/kWh, una central de combustión de carbón con captura y almacenamiento de carbono, se sitúa en torno a 200 g/kWh. La energía nuclear emite 25 g/kWh de media en los Estados Unidos; únicamente la energía eólica presenta mejores cifras con tan sólo 11 g/kWh.

Sin embargo, la energía eólica tiene desventajas grandes respecto a la energía fotovoltaica. Por ejemplo, contrario a lo que ocurre en un sistema fotovoltaico, la energía producida en un aerogenerador no de puede almacenar sino que debe ser consumida de manera inmediata. Además los parques eólicos se ubican muy lejos de los puntos de consumo, mientras que un sistema de paneles solares puede ser instalado en los techos de los hogares o empresas. 

 

La energía solar es una opción obvia para un futuro con bajas emisiones de carbono y con energía fiable y duradera. Hacer el cambio hacia este tipo de energía ayudará a mitigar el impacto climático y de esta manera reducir nuestra huella de carbono personal y corporativa.

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